Contraloría inspecciona el PAE en Bogotá: más de 675.000 estudiantes están bajo vigilancia
7 de Noviembre de 2026
Un operativo con 37 equipos de trabajo y más de 150 funcionarios llegó a colegios públicos de las 20 localidades para revisar la calidad de los alimentos, las condiciones de almacenamiento y el uso de los recursos destinados al programa.

La Contraloría de Bogotá puso en marcha el 5 de noviembre de 2026 una jornada especial de inspección al Programa de Alimentación Escolar (PAE), con visitas simultáneas a instituciones educativas públicas de toda la ciudad. El propósito es comprobar que los alimentos entregados a los estudiantes cumplan con las condiciones establecidas y que los recursos públicos destinados al servicio se ejecuten adecuadamente.
El operativo cuenta con 37 equipos interdisciplinarios, integrados por más de 150 funcionarios y directivos, que recorren colegios de las 20 localidades. La intervención contempla instituciones urbanas y rurales, además de diferentes puntos de la cadena de abastecimiento, como bodegas de distribución, cocinas escolares y comedores.
La vigilancia cobra relevancia por la dimensión del programa, que durante 2026 dispone de un presupuesto superior a los $921.000 millones y beneficia a más de 675.000 estudiantes de 377 colegios y 733 sedes educativas públicas. El contralor de Bogotá, Juan Camilo Zuluaga Morillo, señaló que la responsabilidad del organismo es garantizar que los recursos destinados a la alimentación escolar se traduzcan en un servicio de calidad para niños, niñas y jóvenes.
Durante las inspecciones, los auditores verifican la frescura de los productos, las condiciones de almacenamiento, las temperaturas de conservación y preparación, así como las normas de higiene que debe cumplir el personal encargado. También revisan que las porciones suministradas correspondan a los gramajes establecidos según la edad y las necesidades nutricionales de los estudiantes.
Otro aspecto fundamental consiste en establecer si las cantidades de alimentos facturadas por los operadores coinciden con las raciones que realmente reciben los alumnos. Para ello, la revisión incluye las dos principales modalidades del servicio: los complementos nutricionales, como refrigerios, y los almuerzos calientes preparados en los colegios o transportados hasta las instituciones. Los equipos también recogen observaciones de rectores, coordinadores y representantes de las asociaciones de padres de familia sobre los menús y la puntualidad de las entregas.
Los resultados de las visitas serán consolidados en un informe de auditoría que documentará los posibles hallazgos técnicos y administrativos. Si se identifican presuntas irregularidades, situaciones que puedan afectar los recursos públicos o posibles faltas disciplinarias, la Contraloría remitirá la información a la Fiscalía General de la Nación y a la Personería de Bogotá. Asimismo, podrá requerir a la Secretaría de Educación del Distrito para que adelante las actuaciones contractuales y los planes de mejoramiento correspondientes.
Por: Daniel Martín
Foto: Contraloría de Bogotá