
Un informe de interventoría advirtió rezagos en estaciones, andenes y manejo peatonal en varios frentes de obra, especialmente en Kennedy, Bosa y Puente Aranda.
Aunque las obras de la Primera Línea del Metro de Bogotá continúan avanzando en componentes estructurales como el viaducto y el Patio Taller, crece la preocupación por los retrasos en obras que impactan directamente a peatones, comerciantes y comunidades cercanas. Sectores políticos y ciudadanos advirtieron que el progreso del proyecto no puede medirse únicamente por columnas y estructuras elevadas, sino también por la recuperación del espacio público y la movilidad barrial.
De acuerdo con informes de interventoría con corte a marzo de 2026, el avance general ejecutado del proyecto se ubica en 72,56 %, mientras que el cronograma proyectaba un cumplimiento del 76,46 %, lo que representa un desfase cercano a los cuatro puntos porcentuales. Aunque algunas áreas superan las metas previstas, otras registran atrasos importantes que comienzan a generar inquietud entre residentes y comerciantes.
Entre los componentes con mejor desempeño aparece el Patio Taller, que supera el porcentaje programado con más del 91 % de ejecución, mientras que el viaducto alcanza un avance superior al 83 %. Sin embargo, las estaciones y edificios de acceso presentan apenas un 34,38 % ejecutado frente al 46,51 % esperado, mientras que la malla vial y el espacio público registran un avance inferior al proyectado.
Las alertas se concentran principalmente en los frentes de obra ubicados en Bosa, Kennedy y Puente Aranda. Según el informe, persisten problemas relacionados con manejo peatonal, implementación de Planes de Manejo de Tránsito y deterioro de zonas de paso. En algunos sectores incluso se reportaron obras ejecutadas sin aprobación completa de los planes de movilidad exigidos.
Uno de los puntos más críticos corresponde a la Estación 5, en Kennedy, donde los accesos y acabados presentan porcentajes de ejecución muy por debajo de lo programado. Habitantes y comerciantes de sectores como Britalia y la Avenida Primero de Mayo aseguran que los cerramientos y restricciones de movilidad han reducido el flujo de clientes y afectado significativamente la actividad económica de la zona.
Además del retraso físico de algunas obras, también surgieron cuestionamientos por diferencias en las cifras reportadas entre la Empresa Metro y la interventoría. Mientras una entidad habla de un avance superior al 75 %, los informes técnicos registran un porcentaje menor y advierten fallas en señalización, control peatonal y manejo del tránsito. Desde distintos sectores políticos solicitaron mayor transparencia y seguimiento permanente para garantizar que el avance del Metro también se refleje en beneficios reales para las comunidades afectadas.
Por: Daniel Martín
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