
El concejal Juan David Quintero pidió crear una certificación visible que permita a los ciudadanos conocer si las edificaciones donde viven o trabajan cumplen con los estándares de seguridad frente a terremotos.
Tras el reciente terremoto de magnitud 7,4, cuyo epicentro se ubicó en San José del Palmar, Chocó, un concejal de Bogotá puso nuevamente sobre la mesa la necesidad de fortalecer la preparación de la capital frente a futuros movimientos telúricos. Aunque el sismo no dejó daños estructurales reportados en la ciudad, Juan David Quintero advirtió sobre la vulnerabilidad de una parte importante de las edificaciones ante un evento de mayor intensidad.
El cabildante presentó información técnica recopilada por entidades como el Instituto Distrital de Gestión de Riesgos y Cambio Climático (IDIGER), el Sistema de Modelación de Amenazas y Riesgo Sísmico de Bogotá (SISMARB), el Servicio Geológico Colombiano y el Cuerpo Oficial de Bomberos. Según estos datos, cerca del 75 % de las construcciones analizadas en la capital presenta algún nivel de vulnerabilidad o riesgo ante un terremoto de gran magnitud.
Quintero aclaró que las cifras no significan que tres de cada cuatro edificios de Bogotá necesariamente vayan a colapsar durante un terremoto. Sin embargo, consideró que los datos deben servir como una señal de alerta para establecer cuáles son las zonas y construcciones que requieren mayor atención. Entre los sectores que, según el análisis citado por el concejal, tendrían mayor exposición se encuentran San Cristóbal, Ciudad Bolívar, Usme, Rafael Uribe Uribe, Bosa, Kennedy, Fontibón, Engativá y Suba, debido, entre otros factores, a las características del suelo.
Frente a este escenario, el concejal anunció la creación de una Subcomisión de Seguimiento a la Gestión del Riesgo y la Atención de Desastres en el Concejo de Bogotá. Este espacio tendrá entre sus temas de revisión la infraestructura estratégica de la ciudad, la capacidad de los hospitales para responder ante una emergencia masiva, los recursos de búsqueda y rescate, los protocolos de atención y la disponibilidad de lugares para recibir a personas que eventualmente resulten damnificadas.
Por: Daniel Martín
Foto: El Espectador
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