Jóvenes de las 21 parroquias de la Diócesis de Tumaco se reúnen para renovar su compromiso con Cristo y la misión de la Iglesia
3 de Agosto de 2026
Recogiendo los sentimientos, las experiencias y las esperanzas de los jóvenes que, desde cada comunidad.

Con la alegría propia de una Iglesia joven y en camino, este 31 de julio dio inicio la Asamblea Juvenil Diocesana 2026, un espacio de encuentro, escucha, formación y comunión que reúne a jóvenes provenientes de las 21 parroquias de la Diócesis de Tumaco, bajo el lema: "Vuestros jóvenes recibirán el Espíritu Santo y profetizarán".
La Asamblea, orientada por el padre Jaime Alexander Córdoba Alzate, director de la Pastoral Juvenil Diocesana, junto con los coordinadores de los grupos juveniles parroquiales, tiene como propósito celebrar los primeros siete años de la implementación del PEIP en la Diócesis de Tumaco, recogiendo los sentimientos, las experiencias y las esperanzas de los jóvenes que, desde cada comunidad, construyen una Iglesia viva y comprometida con el Evangelio.
La jornada comenzó a las 3:00 de la tarde en la Parroquia Santa Teresita del Niño Jesús, comunidad de los Padres Carmelitas Descalzos, con un momento de avivamiento, seguido de la instalación oficial de la Asamblea y la presentación de la agenda y de cada uno de los participantes, provenientes de todo el territorio diocesano.
Uno de los momentos más significativos fue la adoración al Santísimo Sacramento, donde los jóvenes, reunidos ante Jesús Eucaristía, renovaron su fe, recobraron fuerzas espirituales y reafirmaron su deseo de seguir a Cristo con generosidad en medio de las realidades de la costa pacífica nariñense.
En nombre del señor obispo de Tumaco, Franklin Misael Betancourt, los participantes recibieron el saludo del presbítero José Ricardo Cruel Angulo, quien animó a los jóvenes a dejarse conducir por la fuerza del Espíritu Santo y a convertirse en discípulos misioneros capaces de anunciar esperanza, reconciliación y vida en cada una de sus comunidades.
En un territorio que enfrenta grandes desafíos, pero que también es signo de una fe profunda y de una juventud llena de sueños, esta Asamblea se convierte en una oportunidad para fortalecer el protagonismo de las nuevas generaciones, reafirmando que los jóvenes son presente y esperanza de la Iglesia, llamados a construir comunidades más fraternas, solidarias y comprometidas con la paz.